El teñido con índigo natural
Desde hace milenios, el índigo fascina a la humanidad por la intensidad de su azul. Utilizado en todo el mundo para teñir tejidos, también confiere al cuero un tono especial.
Un azul procedente de todo el mundo: los orígenes del índigo natural
La historia del teñido con índigo natural es tan amplia y profunda como el propio color. Utilizado desde hace más de 4 000 años, está presente en todos los continentes y en culturas muy diferentes, cada una de las cuales ha desarrollado su propio método de extracción, fermentación y teñido.
La India: cuna del azul
La palabra «índigo» proviene del griego indikon, que significa «de la India», lo que demuestra la importancia de este país en la historia del teñido.
En la India, la planta Indigofera tinctoria se cultivaba y se transformaba en bloques de pigmento sólido, muy apreciados en las rutas comerciales. El índigo no solo era allí un producto artesanal, sino también un importante motor económico, hasta el punto de convertirse en el motor de una revuelta en el siglo XIX contra la explotación colonial británica (la «Revuelta del índigo» de 1859).
El Antiguo Egipto y el Mediterráneo
En Egipto, las momias han revelado tejidos teñidos con índigo que datan de la época de los faraones.
Allí se utilizaban otras plantas ricas en índico, como la gueda (Isatis tinctoria), que también se cultivaba en la cuenca mediterránea, especialmente en la Galia y en el sur de Francia.
En la Edad Media, la rubia dio lugar a grandes centros de tintorería, como el de Toulouse.
Japón: el saber ancestral
En Japón, el teñido con índigo, conocido como aizome, es un arte ancestral y codificado.
La planta utilizada, llamada tadeai, se fermenta siguiendo unos procesos muy precisos, a veces durante varios meses.
La tradición japonesa atribuye un valor espiritual al índigo, utilizado para teñir las prendas de los samuráis o los artesanos, ya que se le atribuían propiedades antibacterianas y protectoras.
África Occidental: una tradición viva
En Mali, Nigeria o Burkina Faso, el teñido con índigo se practica desde hace siglos, sobre todo por parte de las mujeres tintoreras, que transmiten sus conocimientos de generación en generación.
Los tejidos índigo suelen estar decorados con motivos realizados mediante la técnica de la reserva (tie and dye, batik) y son portadores de identidades culturales muy marcadas.
La riqueza de los azules africanos y la belleza de las vasijas de barro siguen siendo hoy en día motivo de orgullo para muchos pueblos.
Este azul, símbolo de universalidad, riqueza y espiritualidad, reúne en sí mismo saberes ancestrales procedentes de todos los rincones del mundo.
El teñido del cuero con índigo: una técnica viva y delicada
A diferencia de otros tintes, el índigo no se fija de forma natural a las fibras ni a las pieles. Es necesario transformarlo químicamente para que sea soluble: esa es la función de la tina de índigo. Esta tina es una auténtica alquimia, frágil y sensible a las variaciones de temperatura, humedad u oxígeno.
Los pasos para preparar un baño de índigo natural:
1. Extracción: las hojas de la planta se fermentan para liberar el pigmento índigo. Al final de este proceso se obtiene un polvo azul, que servirá de base para el teñido. Es este polvo el que se recoge para preparar la tina.
2. Reducción: se transforma el índigo insoluble (azul) en su forma soluble (amarillo verdoso) mediante una reacción química reductora, a base de fructosa, cal y calor.
3. Preparación del recipiente: la solución se mantiene a temperatura constante, al abrigo del aire, para preservar el estado reducido del pigmento.
4. Remojo del cuero: el cuero se sumerge lentamente en la cuba. Al sacarlo, presenta un color amarillo verdoso. Al entrar en contacto con el aire, se oxida y se vuelve azul progresivamente.
5. Repetición: se necesitan varios baños para conseguir un tono intenso, ya que cada capa se suma a las anteriores.
6. Secado: El cuero se seca en una habitación oscura y bien ventilada durante varios días.
7. Nutrición: Al sumergirlo en agua, parte de los aceites utilizados durante el curtido se sustituyen por agua. Por eso es importante nutrir el cuero en profundidad. Para ello utilizo un bálsamo que he creado especialmente para devolver al cuero toda su flexibilidad, muy rico en aceites y grasas.
Este es el famoso polvo de índigo obtenido de las hojas fermentadas del árbol del índigo.